Jugando con los límites

A principios de marzo todos nos sorprendíamos cuando al Gobierno no se le ocurría mejor medida para combatir la crisis que reducir el límite de velocidad en autovías a 110 km/hora. En ese momento se defendía que con esta medida se reduciría el consumo de combustible, cuyo precio no dejaba de aumentar por la revueltas en el Norte de África, además de reducir los accidentes y el número de muertos en las carreteras.

El llevar a la práctica esta medida supuso un coste de unos 250.000 €, ya que como se trataba de una medida temporal, no se sustituyeron las señales, sino que éstas se taparon con unas pegatinas a razón de 30 eurillos la unidad.

El 1 de julio volverá a estar vigente el límite de 120 km/hora, y para llevarlo a la práctica se tendrá que volver a gastar otros 250.000 € en unas pegatinas para las señales que tapen las pegatinas anteriores, ya que éstas eran tan buenas que llevaban un pegamento tan resistente que no se pueden despegar. En fin…

Y la cuestión es ¿realmente ha servido para algo el reducir durante estos meses el límite de velocidad? ¿Realmente se ha ahorrado en combustible o las administraciones han recaudado más en multas? Mi opinión es que los efectos en los usuarios han sido mínimos y al menos espero que lo recaudado en estos meses sirva para cubrir el gasto en esas pegatinas tan resistentes.

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